DOGGIS [PROVIDENCIA]

"DOGGIS [PROVIDENCIA]"   3,2

Precio: $490 
Diego de Velasquez 2059

El iniciar un proceso de cata y posterior evaluación de un hijo del dinero fácil nos resultó en un primer momento exquisitamente conflictivo, e irremediablemente inevitable…ahora sabemos que tanto la publicidad del Transantiago, como Abraham Lincon, mentían.

El mostrador es atendido por un enjambre de 5 jóvenes quienes responden con esa cortesía tan maquinal como plástica, que evoca más a la ya parte de nuestro diario vivir señorita que se encarga de despertarte las mañanas dominicales para ofrecer no-se-que pelotudés para doblar tu cuenta de teléfono (o el clásico “hola, soy  Mario Kreutzberger”), que a un digno heredero de las tierras del Dante y Garibaldi.

De quienes se encargan de la preparación, ni hablar: su expresión ante el noble acto de dar génesis a tan precioso manjar se puede leer la impotencia, en un evento que recuerda más al simba que se entera que su -tan león como justo- padre ha muerto, que la propia de un verídico maestro sanguchero.

Luego de esperar cerca de 25 minutos, de pié y frente a una gigante horda de la barbarie generalizada que es capaz de provocar la angustiosa política de-30-min-de-colación propia del oficinado providencial ;  recibimos nuestros especímenes al interior de sus empaques de polietileno expandido, y -en una réplica exacta al principio físico de movimiento pasivo propio del metro en hora punta- fuimos expulsados del interior del inmueble. Cabe destacar que éste cuchitril tiene el descaro de vanagloriarse con el título de “comida rápida”.

Obligados a realizar nuestra labor profesional en el exterior, y viéndonos en la necesidad de hacer uso del  mobiliario urbano del sector, procedimos con cautela. Al abrir sus pulcros empaques nos encontramos con un crudo espectáculo: la mayo plástico-cancerígena inmiscuyéndose lujuriosamente entre un puré de palta tan desmembrado  y diluído difícilmente logra representar el fin de la tan extranjera como ya citada bandera. Todo esto ocultando una salchicha tan pequechica como lánguida, atacada por minúsculos trozos de tomate, que hacen pensar  que el problema, más que de cantidad, en definitiva es de grano. El pan nube –como ya es menester en esta tipología- no se hizo extrañar.

Esto no tiene nombre… Nos oponemos tan tenaz como firmemente a la alienadora cruzada que emprende el cerdo-capitalismo contra nuestras criollas ponzas, al pretender, en un mal reinvento de un caballo de troya tan inflado como insipiente, el acribillarnos con un espécimen que pide a gritos que le devuelvan el ímpetu de revolución.



2 comentarios:

Murphy, el de la ley (como Beto Cuevas) dijo...

Lo Barato sale caro po

Anónimo dijo...

Creo que el CABALLO DE TROYA es en definitiva el poliestireno expandido, elemento el cual no forma parte del Italia nativo, (cualquiera sabe que tampoco es citado en la Biblia del Sanguchero), ocultando perversamente el contenido malogrado que es entregado adentro de ese blanco ataúd.

Por cierto, se me imagina que el problema más que la impotencia viril en el momento de la génesis, es un problema de honor feudal y dignidad: difícil es dormir cuando se piensa en lo que se ha convertido el Italia.

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