QUICK DELY [LO CONTADOR]

"QUICK DELY: LO CONTADOR"   3,3

Precio: Mejor No Saberlo
Av. El Comendador 1916

Estamos en una encrucijada. Por un lado, debemos escribir artículos de manera periódica y constante para contentar a los innumerables seguidores de este blog, pero por otro lado, los paladares de los catadores oficiales no pueden abastecer la cantidad de locales necesarios para crear una base de datos como a todos nos gustaría. Es por esto que el día de hoy, el departamento de Ciencias Informáticas, Difusión Publicitaria, Diseño y Tecnologías aplicadas a “La Ruta del Italia” [A.K.A: Eloy], ha sido escogido para catar un lugar asignado; su casa de estudios, Lo Contador.


El Quick Dely de Lo Contador tiene la característica particular de que, dependiendo de la hora en que pidas tu ansiado Italia, puede tener distintos sabores. Si lo pides a la hora de almuerzo, es probable que pagues y luego, otra señorita [supuestamente Chef], te entregue tu ansiado espécimen 17 cm [que posteriormente desearías no haber recibido y haberte quedado con hambre].  Sin embargo, si esperas un rato más, a cierta hora sólo una de las maniquís se ubica transitando el habitáculo-kiosko-cocina-caja-salón.de.televisión de 8 metros cuadrados. Es entonces, cuando la persona en cuestión, prepara tu Italia con las mismas manos con la que acarició las ilustraciones de Arturo Prat, Bernardo O’Higgins, Gabriela Mistral, Manuel Rodriguez, Ignacio Carrera Pinto e Incluso a Andrés Bello, convirtiéndose así este, en el “Italia heróico”… [Porque además hay que ser un héroe para comerlo]

Yendo más directamente a lo que nos reúne hoy, en lo que nos recuerda el asesinato del Cesar Julio a manos de su fiel senado, se puede apreciar a primera vista, la aberrante combinación de mayo-plástica-superficial y desprovista de su grandiosa función estructurante, un indignante pan nube que  apesar de su coloración semi-tostada, su temperatura y blanda contextura, connota tostes de días anteriores, palta dudosamente verde [y ácida], y ausencia del componente rojo que le da a este aniquilador del hambre el lado hipocalórico. Es tan amarilla la mayonesa de este mal ejemplar, que te llega a convencer que la bandera de Italia tiene amarillo en vez de blanco. No hay que omitir que del tomate sólo estaba el jugo, casi como evidenciando que efectivamente existe la posibilidad que todo sea una broma y que en algún minuto descubramos la cámara oculta.

Pero el martirio no acabó allí. Si bien, en tu mente hacías imagen los pesos que perdías con cada mordisco, la penúltima mordida obliga a dejar sólo pan en tus manos. En ese entonces, no sabes si comértelo y pasar por la última etapa del infierno Dantesco, o echársela al can de 3 patas y medias que te miró atentamente durante todo el doloroso proceso de como su llamado "mejor amigo" se comió lo que podría haber sido lo peor  que ha ingerido en su desgraciada vida. [Háblese tanto  para el perro, como para el individuo en cuestión]

 



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