Precio: $1300
Atópico
Atópico
-Buenas tardes Dominó Delivery, ¿en qué puedo ayudarle?
-¿Hablo con el Dominó de Providencia?
-No señor, habla con el DELIVERY.
Con esta especie de diálogo comenzó nuestra empresa por catar a uno de los más conocidos preparadores de italias de la capital desde la comodidad de nuestros sillones.
Pero ¿Qué es exactamente el delivery? En nuestras inmaculada e ingenuas conciencias concebimos a los sangucheros de siempre del dominó preparando nuestros italias con sus afiladas herramientas y depositándolos con el cariño de una madre en su tierna cuna de aislapol de alta densidad, a la manera de un fiel comunero siberico cargando un misil como un bebé para introducirlo en el cilíndrico cañón de un T-8. Sin embargo, la más alucinógena de las fiebres capitalistas nos enmaraña el espacio sináptico, el local no es el de providencia ni el de ningún otro lado, no hay referencia al espacio-tiempo ni ninguna otra red que se le asemeje. Creo que entendemos ahora la modernidad.
Recibimos los tan ansiados contenedores de aislapol de alta densidad directo de las manos del repartidor (en este caso humano), y nos dirigimos por un riel de una dirección hacia el desastre y la decepción. ¿Podemos ya sacar conclusiones anticipadas de la calidad de un Italia deliverado per sé?, no creemos tener los suficientes datos aún. Abrimos el recipiente de aislapol de alta densidad para encontrarnos con un cadáver cuasi-flotante en un mar rojo (jugo de tomate), esperando vanamente ser abierto por algún profeta redentor, el pan si alguna vez había estado caliente había sido enfriado por el frío del liquido corporal del vegetal (por algunos llamado fruta) rojo, y ahora parecía una especie de flan de mala calidad. La palta, la salchicha y hasta el envase de aislapol de alta densidad estaban teñidos por la sangre vegetal, ¿que tipo de rastrillo sanguinario había aplicado el tomate? Esté bebé había nacido muerto (una imagen tan impactante como la de la guagua de “Trainspotting” para que se hagan una idea). Hay que admitir el hermoso albo radiante de la mayonesa, que en este particular caso (y respetamos la audacia) descansaba bajo el tomate, sin embargo, su extrema homogeneidad y baja sensación colesterólica (no sentí ninguna arteria siendo bloqueada como de costumbre) sólo delataban el posible origen mecánico o artificial de su preparador.
Así como la tecnología japo-china este Italia estaba perfectamente bien proporcionado, la salchicha de la misma dimensión del pan, la palta asomándose por los bordes, el tomate coronando la cresta de la ola de mayonesa, pero cabía dentro de un celular. Así como los soldados de plomo que parecen más tiernos y fieros que los reales, este Italia apeló al intento de engaño hacía un comedor inexperto, pero no engaña a catadores de profesión.
¿Usan acaso estos preparadores (me niego a usar la condecoración de Maestro Sanguchero) delantal blanco y transparente?, ¿llevan o no gorra sanguchera?, ¿son gordos y su delantal denota su ponza sabia?, nunca lo sabremos, bienvenidos al contra-ataque de la re-revolución de la industria.

6 comentarios:
Y yo que pensé que eran buenos...
habría que probar en el local
si creo q el delivery no es la mejor opcion, la opinion debe venir del local
Fui al local, y es terrible lidiar con la caída de los cuadraditos de tomate.
Buenas tardes,
quería preguntar por la salchicha, la cual fue ferozmente omitida en la nota.
¿Diría usted que pertenecía al lúgubre reino de las plasticinas secas (aquellas que al trizarse dejan a la vista, cual fractura expuesta, su granuliento contenido?
¿O piensa que formaba parte del linaje de los cuero de tiburón (pieles transiberianas, tan gruesas como llanto de auto e imposibles de digerir)?
jajaja ta bueno
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